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Economía

Argentina perdió alrededor de 22 mil empresas durante la pandemia

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El peor mes fue mayo. Desde entonces, hay una tendencia de lenta recuperación atada a la apertura. El registro de compañías será en 2020 más bajo en trece años.

La Argentina perdió unas 21.600 empresas en términos netos entre el final de 2019 y los primeros seis meses de la pandemia de Covid-19, mientras que la plantilla de empleados declarados retrocedió muy fuerte, con casi 360.000 bajas.

En septiembre, último dato oficial disponible, había 524.688 empresas. Si se compara con el nivel de febrero, el último mes sin pandemia, el cierre definitivo alcanzó a unas 16.669 empresas, en términos netos en los seis meses de más estricto confinamiento sanitario.

Pero para evitar cuestiones de impacto estacional, hay que mirar un año para atrás. En septiembre de 2019 había registradas ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) unas 546.287. Es decir, hubo una destrucción de 21.599 compañías.

Los datos históricos indican que tras el estallido de 2001, la cantidad de empresas creció en forma sostenida entre 2003 y 2012. Luego hubo un proceso de estancamiento hasta el 2015, con una suba mínima. Y desde entonces, la Argentina no ha parado de perder empresas.

El récord histórico de empresas registradas ante la AFIP fue en 2015, con 568.737 compañías. Desde entonces, en forma sostenida, la Argentina perdió unas 21.600 empresas en términos netos entre el final de 2019 y los primeros seis meses de la pandemia de Covid-19, mientras que la plantilla de empleados declarados retrocedió muy fuerte, con casi 360.000 bajas.

Si se mira más acá en la línea de tiempo, hasta setiembre había registrados 7.638.445 trabajadores de acuerdo con las declaraciones juradas que las empresas presentaron ante la AFIP. Es decir, 229.660 menos que en febrero y 357.267 menos que un año atrás.

Mayo, el peor mes

En abril comenzó la catástrofe. Pero por lo que se puede analizar hasta septiembre -dado que no hay datos oficiales más recientes disponibles- el peor mes para el sector privado fue mayo, dado que en solo treinta días hubo una pérdida neta de 5.927 empresas.

También en mayo fue el peor indicador de trabajadores declarados, con 7.595.704 puestos de empleo. Desde entonces, se sumaron al registro 42.741 trabajadores en las veintitrés provincias y la Ciudad de Buenos Aires.

Entre junio y septiembre, la cantidad de compañías empleadoras empezó a mostrar un alza gradual con la creación de unas 4.181 firmas, según los datos del Boletín de la Seguridad Social que confecciona la AFIP.

En la Unión Industrial Argentina miran el escenario con cierto optimismo. La entidad hizo un análisis para la Junta Directiva al que accedió este diario. Con respecto a los empleadores industriales, la cifra llegó a 50.236 empresas en septiembre, 1.057 menos que hace un año.

Sin embargo, lo que celebran en la entidad que conduce Miguel Acevedo, es que la cantidad de empleadores industriales estuvo ya en septiembre en niveles muy cercanos a lo registrado en la pandemia, con solo 82 empresas menos que en febrero.

Un drama transversal

El trabajo no registrado es muy complejo de calcular. Pero existen estimaciones. El Centro de Investigación y Formación de la CTA (Cifra) propone número global al sostener que “casi 4 millones de trabajadores perdieron sus empleos desde que comenzó la pandemia”.

El trabajo relevó que 56,6% de los puestos perdidos afectó a asalariados no registrados; el 39,6% a no asalariados; y el 3,8% a asalariados registrados, en una situación del mercado laboral inédita, con una crisis sin precedentes.

El reporte cita que de acuerdo con información correspondiente al segundo trimestre del año de la Encuesta Permanente de Hogares proyectada a nivel nacional, la caída en la cantidad de empleo se acercó a los 4 millones de trabajadores.

Según esa conformación, la rápida reducción en los asalariados no registrados alcanzó a los 2,3 millones y en los no asalariados a 1,6 millones, mientras que los asalariados registrados pudieron estar relativamente más protegidos por una mayor regulación estatal.

“Esta fuerte reducción se explica prácticamente en su totalidad por la disminución del número de asalariados no registrados y de ocupados no asalariados, ya sean patrones y trabajadores por cuenta propia”, dice el informe

Según este estudio, todo habría sido peor sin los decretos de prohibición de despidos, la vigencia de la doble indemnización y la ayuda del Estado para pagar salarios a través de las ocho versiones del Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP).

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